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PlayStation 5 falla en el diseño, pero acierta con su mando inmersivo y al reducir los tiempos de carga

Una tostadora, un edificio de Calatrava, una cafetera de cápsulas y hasta el sombrero del Papa. A la nueva PlayStation 5 (PS5), que se vende en España desde el 19 de noviembre, le han sacado muchos parecidos por su diseño futurista, que ha sorprendido a los jugadores -no necesariamente de forma positiva-.

Sin embargo, más allá de eso, la tan esperada nueva generación de consolas de Sony ya está aquí, y trae al presente un futuro de los videojuegos con tiempos de carga muy reducidos y el mando más inmersivo e innovador de PlayStation hasta el momento.

En Portaltic hemos podido probar la consola y, con muchos aciertos pero también algunos errores, la nueva PS5 de la sensación de que estamos en el inicio de una nueva etapa y de que los videojuegos de los próximos años aprovecharán al máximo su 'hardware'.

PlayStation 5 cuenta con un diseño moderno, en color blanco y con formas curvas, con unos leds ocultos en la parte superior para mostrar su estado (azul cuando está encendida y naranja, en reposo).

Sony ha puesto la estética por delante de la funcionalidad, ya que, por ejemplo, la consola solo puede colocarse en horizontal con una base (incluida en la caja, y que también se recomienda usar en vertical). Esto es especialmente evidente en la versión con soporte de disco, cuyo diseño asimétrico no nos acaba de convencer.

Su tamaño es excesivamente grande (mide 39 x 10,4 x 26 cm y pesa 4,5 kg), no muy lejos del de un ordenador de sobremesa. Estas dimensiones la convierten en la PlayStation más grande hasta el momento, en especial si se la compara con la compacta PS4.

El tamaño más grande está justificado por un potente sistema de ventilación para refrigerar el interior, con un solo ventilador pero de mayor tamaño. Como resultado, la consola no se sobrecalienta al usar los juegos de última generación, pero el funcionamiento del ventilador es bastante ruidoso, más que el de la PS4 en nuestras pruebas.

Aunque el diseño es polémico y ha dividido a los usuarios, Sony ha logrado que sea reconocible. Durante el tiempo de prueba, prácticamente todas las personas invitadas a la casa han visto y reconocido la consola nada más entrar a la habitación. Y todas se han sorprendido de su gran tamaño.

A nivel interno, la nueva consola promete potencia a raudales, con soporte para videojuegos en 4K, aunque en esta prueba nos hemos limitado a usarla con 1080p y 30fps -algo que sin duda sucederá a muchos jugadores que no dispongan de televisores 4K-.

Quienes compren la consola esperando una revolución gráfica más allá de la resolución quizá se lleven una ligera decepción, al menos con los juegos de hoy en día. A pesar de los 10,3 teraflops de su GPU (menos que los 12 Tflops de la Xbox Series X) y la nueva arquitectura gráfica RDNA 2 de AMD, videojuegos de lanzamiento como Assassin's Creed Valhalla y NBA 2K21 tienen gráficos que perfectamente podrían ser de un buen título de la generación pasada.

La gran diferencia que proporciona a nivel interno la PS5 con respecto a su predecesora es el almacenamiento SSD personalizado que emplea, con un tiempo de carga de 2GB en 0,27 segundos.

Junto con sus 16GB de RAM GDDR6, PS5 permite reducir de forma radical las esperas a la hora de jugar: cada vez que el personaje muere, que se inicia un juego, que se usa el viaje rápido, etc. En nuestras pruebas hemos podido apreciar esto en juegos triple AAA, y la diferencia entre Assassin's Creed Valhalla en PS5 y títulos anteriores de la saga es abismal, entre el doble y el triple de rápido. Como apuntaba Mark Cerny, diseñador de la consola, ahora morir en un juego no es un doble castigo.

Desde el lanzamiento de la primera PlayStation los mandos de las siguientes consolas se habían mantenido casi con el mismo diseño, solo que con avances en las funciones. PS5 rompe con el diseño icónico del DualShock y llega con un nuevo mando: DualSense.

A nivel de diseño, el cambio nos ha parecido todo un acierto. No sólo es estético, sino que mejora la ergonomía con la forma de la mano y la comodidad de agarre, con dimensiones algo mayores y ciertos parecidos con el mando de Xbox.

Usando el mando DualSense sí que se tiene la sensación de estar jugando a una nueva generación de videojuegos. Mejora la reproducción del sonido sustancialmente, y el ruido ligero que salía del DualShock de PS4 pasa de ser un mero complemento a convertirse en nítido sonido estéreo. Un botón específico de silenciar marca que también es posible usarlo como micrófono.

Los nuevos gatillos hápticos (en L2 y R2) son también todo un acierto, y oponen resistencia para determinadas acciones. Bien usados, aportan una experiencia de juego enriquecida a mecánicas como tirar de cuerdas y arcos en juegos de acción o a sortear a defensas enemigos en videojuegos de deporte.

La vibración también se ha mejorado sustancialmente, de forma que ahora es posible que vibre solo la parte izquierda del mando cuando el personaje se choca con algo por este lado, por ejemplo, y el tipo de vibraciones también es mucho más rico.

Una vez hayan utilizado DualSense, los jugadores no querrán volver a usar mandos anteriores. Es una pena que algunos juegos de lanzamiento apenas hacen uso de las nuevas funciones (Assassin's Creed Valhalla), pero en otros como Astro's Playroom, por ejemplo, los jugadores podrán apreciar mejor la novedad.

Para la nueva interfaz, Sony se ha esforzado por conseguir un diseño moderno pero funcional, con un diseño elegante pero intuitivo que mantiene parecidos con el sistema de PS4, en especial en el menú de inicio.

La interfaz de PS5 facilita el trabajo a los usuarios de su predecesora, y nada más introducir el perfil, permite descargar los juegos de PS4 -siempre que se compraran en versión digital- de forma bastante rápida, para aprovechar la retrocompatibilidad de la consola.

Acostumbrarse es sencillo para quienes ya hayan usado la PS4, y el único aspecto que no nos ha convencido ha sido una visibilidad quizá excesiva de los trofeos: a pantalla completa cuando se pulsa el botón PS.

Comprar la PS5 en estas Navidades o esperar hasta más adelante es una duda que asalta a muchos aficionados de los videojuegos. Y no tiene fácil respuesta.

Los 'early adopters' ya cuentan -algo que le falta a Xbox Series X y S- con buenos argumentos en forma de videojuegos: grandes títulos exclusivos de lanzamiento, como Marvel's Spider-Man Miles Morales, Astro's Playroom y Demon's Souls, así como otros de terceros como Assassin's Creed Valhalla, Watch Dogs Legion y Call of Duty: Black Ops Cold War.

Sin duda, esperar uno o dos años puede suponer una buena opción, no solo por cuestión de precio, sino para esperar a que lleguen títulos muy esperados: Horizon: Forbidden West o Resident Evil Village, el próximo año, o el esperadísimo Cyperpunk 2077, que se lanzará el 10 de diciembre -siempre que no se vuelva a retrasar.

Es de sobra conocido que el catálogo será más amplio pasados varios años y que los mejores juegos de cada generación llegan al final, pero la paciencia y las ganas de disfrutar la consola se impondrán a la lógica para muchos jugadores.

PS5 dispone, a pesar de un diseño fallido, de grandes argumentos para marcar el futuro de los próximos años de los videojuegos, desde su SSD con tiempos de carga reducidos a su innovador mando DualSense. Pero solo el tiempo dirá si llega a alcanzar el éxito de su predecesora, la PS4, la segunda consola de sobremesa más vendida de la historia: 113,8 millones.

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