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Ribó, más allá del bien y del mal, de la historia y la verdad

Hasta no hace muchas semanas estaba curado de espanto con la desmemoria, por no llamarlo de otra forma, del alcalde de Valencia y candidato de Compromís a la reelección, Joan Ribó.

Pero resulta curioso que llegue el periodo electoral y empiecen los vaivenes inesperados o, lo que es lo mismo, Compromís en esencia. Es lo que tiene el pancatalanismo en vena, que no lo saboreas, simplemente actúas como un robot en celo, a golpes, sin base alguna, pero actúas, que es lo que cuenta. Y así al norte del Ebro están contentos con las marionetas manejables del sur.

Me imagino el trabe mental del señor Ribó en casa, con una copita, sentado en el sofá y analizando lo sucedido y previendo lo que sucederá. Sigo sin entender por qué le pusimos la tilde a Valencia si no responde a la pronunciación de los valencianos. Lo mismo digo que iré al Ayuntamiento en bici que gasto más neumáticos del coche oficial que mis odiados peperos. Lo mismo alabo a la religión musulmana que desaparezco en fechas y celebraciones de la Patrona pero, eso sí, dejo encargado a los míos que el texto del tapiz esté escrito en una lengua extraña para cualquier valenciano decente. Lo mismo mando a la Policía Local y montó en cólera por una pintada valencianista que sonrío ante una pintada catalanista. Debemos apretar más a las fallas. Da igual que el viento y la lluvía se carguen los árboles dela ciudad y pongan en jaque a la mayoría de los ciudadanos, yo desaparezco que me tengo que preparar para comer unas verduras extrañas en El Micalet, esa semi embajada del pancatalanismo rancio que nació en Barcelona de la mano y la mente enferma de Jordi Pujol en el siglo pasado. Hablamos sin parar de lo social y de educación pero los niños siguen en barracas y ya algunos no escucharán el español en clase. Y se acaba la copa y ni se sonroja.

Pero llegan las elecciones y el “señor” Ribó y los suyos, cual ovejitas sumisas e iletradas (que me perdonen las ovejitas), se alían con esos angelitos de “Esquerra Republicana de Catalunya” en algunos pagos pero luego en el cap i casal se llenan la boca hablando de valencianía i de lo valenciano y se estrujan el cerebro en mantener en los cajones las banderas cubanas y aragonesas hasta después de las elecciones. Para más inri le sale un granito inesperado al “señor” Ribó con el colectivo 'Valencia no está en venta' que rechazan planes de urbanismo y abogan por una mayor protección de la huerta”.

Y la respuesta del “señor” Ribó, sin tan siquiera sonrojarse, es que "no se puede reescribir la historia".

Lo que suceda con el citado colectivo le bajará antes o después la venda a muchos valencianos respecto a las intenciones de Compromís. Al igual que todo lo citado anteriormente. No se preguntarán si Compromís si o no, sino Compromís con quién y a cambio de qué.

Pero estamos de acuerdo en alguna cuestión “señor” Ribó,  "no se puede reescribir la historia". Por ello me pregunto por qué se empeñan en cambiar nuestra lengua con Siglo de Oro por una inventada hace muchos menos años, por qué adoran banderas ajenas cuando tenemos la única bandera con rango real del mundo y por qué renuncian a la historia del Reino de Valencia y la prostituyen con los inventos de algún impresentable de Cataluña. Eso hacen ustedes desde hace lustros, intentan reescribir la historia para que sus amigos del norte se apropien de nuestra lengua y nuestra historia.

No, “señor” Ribó, no tiene sentido. Espero que sabiéndolo la copa le sirva mejor y tenga la conciencia más limpia. Mis dudas se multiplican eternamente.

 

 

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